Mi confrontación con la docencia:
Mi introspección de como llegue a ser docente, espero no quedar corto. Creo que inicia cuando mis padres querían que al terminar la secundaria estudiara para profesor de primaria en una de las normales rurales de mi localidad, recuerdo que ellos alegaban que saliendo de ahí tenía trabajo, algo que me negué hacerlo, porque en ese momento no me atraía, deseaba estudiar una ingeniería, sin embargo mis estudios continuaron y termine en una Institución Superior (En Celaya, Gto.) que impartía la Licenciatura en Pedagogía con especialidades, y la que elegí fue en agricultura, estando en ésta Institución estudiando recordé lo que hacía algunos años mis padres me decían que estudiara para maestro y ahora me preparaba para ser profesor.
El perfil en esta carrera parece sonar algo interesante, porque supuestamente nos preparaban para ser maestros en los CBTa´s e impartir asignaturas del área técnica, porque nos enseñaban cuestiones didácticas, pedagógicas y una formación en esta caso en agricultura, manejo el supuesto porque la realidad es que ni nos preparaban en pedagogía ni en agricultura y las carencias se fueron viendo con el tiempo. Aquí comparto lo que dice José M Esteve, en pedagogía no nos enseñaron las técnicas de motivación, en organizar la clase si, pero no nos hablaron de tomar en cuenta características del estudiante, su nivel de conocimientos, sus intereses, el mismo conocimiento del adolescente, etc
Al concluir mis estudios en 1984, fui contratado por DGETA, a este subsistema pertenecía la escuela donde me prepare, pero mis primeras tareas fue formar parte de una Brigada, que atendía la capacitación en el medio rural, algo que no me gusto, porque ahora quería ser docente de algún CBTa.
Mis deseos se cumplieron al paso de año y medio aproximadamente y me enviaron al CBTa 152 (ubicado en Apan, Hgo.) en el cual sigo laborando.
Ya estando como docente en este plantel, las materias que me asignaban eran del área técnica, histórico social, ciencias naturales y metodología, y es aquí donde me sentía incompetente en mi desarrollo, porque ni era agrónomo ni tenía la formación pedagógica, esto lo relaciono con la lectura, donde dice “Uno de los peores caminos es el de querer responder al retrato robot del profesor ideal” esto quise ser en un principio, sin embargo la experiencia me ha llevado a aprender por ensayo y por error, con el paso del tiempo se va construyendo una propia identidad, ahora las cosas han cambiado, en la escuela hay compañeros que se han preparado en la docencia, o tienen el perfil de maestros y esto me permite compartir experiencias con ellos, retroalimenta mi saber, aclaro dudas, me creo más dudas, compartimos la problemática de nuestros estudiantes y la de la escuela, todo esto enriquece el trabajo que hacemos con los estudiantes. Sin embargo, aclaro que esto no lo comparto con todos mis compañeros, porque algunos no les interesa la formación docente, no desean modificar su esquema de trabajo, otros consideran que ser expertos en su perfil profesional les basta para hacer su trabajo, o bien la simple indiferencia.
Desde que me inicie en la docencia, ha sido en el nivel medio superior y creo que ha sido una experiencia que ha quedado en mi mente, difícil por momentos, sobre todo al inicio, mi edad casi coincidía con la de mis estudiantes, los apuros estaban al día, tenía miedo, temor de enfrentarme con estudiantes de mayor edad y que estos impusieran las condiciones de trabajo, porque no falto el enfrentamiento con jóvenes de mayor edad que quisieron merecer privilegios por el hecho de sentirse mayores de edad o simplemente medir fuerzas, asimismo considero que es difícil trabajar con jóvenes, por el proceso biopsicosocial en que se encuentran y todas sus implicaciones que representa en los jóvenes tanto en lo académico, intereses, conductual, de personalidad, o el mismo contexto donde se desenvuelven, etc.
Sin embargo considero que ahora me encuentro con grandes satisfacciones, sobre todo cuando encuentro profesionistas maduros, exitosos, padres de familia con otra visión de la vida y ahora sus hijos son mis estudiantes, con estudiantes que de alguna manera he influido en su preparación, han estudiado biología (materia que imparto) y comparten sus aprendizajes, puntos de vista, experiencias. Una gran satisfacción que siento es tener una identidad profesional, porque si bien es cierto que tengo formación pedagógica, en mis inicios me enfrente a querer imitar al mejor profesor que tuve en mi proceso de formación, querer ser el “maestro ideal”. Asimismo contar con una formación en agricultura, me sentía experto, pero sentía no contar con las herramientas para enseñar, ¿cómo hacer que mis alumnos aprendieran agricultura? Tenía errores de no bajarme al nivel del estudiante, todo esto quizás me llevaron a no disfrutar mi trabajo, hacerlo con gusto, pero todo esto seguro que ha influido para ir consiguiendo mi identidad como docente.
La experiencia de 22 años de docente me ha llevado a reforzar mi formación pedagógica, con una serie de cursos, seminarios, talleres, especializaciones, diplomado y lo sigo haciendo para fortalecer mi identidad profesional y comparto lo que dice José M Esteve “El objetivo de ser maestro de humanidad” implica recuperar y trasmitir el sentido fundamental de la ciencia a los estudiantes para que ellos les permita entenderse a sí mismos” tarea nada sencilla, hay que reconocer que trabajamos con seres que piensan y ellos son lo más importante que tenemos en las escuelas, y la labor de facilitador o ser intermediario entre el conocimiento y el alumno implica manejar las técnicas básicas de la comunicación en el aula, que fomente la interacción, conocimiento- maestro-alumno, será importante también adaptar los contenidos de enseñanza al nivel de conocimiento de nuestros alumnos.
Sin embargo, no puedo dejar de hablar de mis grandes preocupaciones que son motivos de insatisfacción, como el hecho de que mis estudiantes se recriminen no haber quedado en X universidad, me siento parte de este fracaso, estudiantes que siendo brillantes en la escuela no han estudiado y se dedican a actividades que no requieren de una preparación, cuando me dicen que NO han entendido la clase; es decir no hay aprendizaje, estudiantes que no los intereso en el tema, por más de mil cosas que planeo o considero hacer para que aprendan.
De igual manera mi debilidad sigue siendo la formación docente, porque en la medida que se involucra en ésta maravillosa profesión, salen más dudas, desea un aprender cosas nuevas que le sirvan a uno en la práctica docente.
2 comentarios:
Hola Toño, pues creo que en tus comentarios retratas un poco la historia de todos los que sin tener una formación pedagógica, incursionamos a este hermoso trabajo de la enseñanza, que en lo personal me ha dado satisfacciones muy grandes, pero que han sido producto de grandes tropiezos. Me da gusto leer tus reflexiones y creo que tenemos la oportunidad de compartir experiencias enriquecedoras que podamos retomar para fortalecer nuestro trabajo diario en el aula. Saludos desde Villacorzo, Chiapas.
José Luis Cruz Cabrera
Profr. Antonio
Considero que tus reflexiones nos permiten complementar nuestras ideas y afianzar otras, pienso que la labor docente es muy enriquecedora y muchos alumnos y padres de familia estan esperanzados en que podamos hacer de sus hijos grandes hombres y mujeres. Creo que estamos en el camino y hay que avanzar.
Felicidades por el blog
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